Tipos de tratamiento1,2

Aunque la psoriasis no tiene cura, existen diversas opciones de tratamiento que, en la mayoría de los casos, pueden ayudar a mantener los síntomas bajo control.

Es importante recordar que no hay ningún tratamiento que funcione para todo el mundo y que la forma en que un paciente responde a un tratamiento concreto puede cambiar con el tiempo. A menudo se necesitan varias “pruebas” para encontrar el tratamiento más adecuado.

Si un paciente tiene la sensación de que su medicación no mantiene su psoriasis bajo control o ya no le funciona tan bien como solía, debe pedir consejo a su médico o dermatólogo. Es fundamental que el paciente siga las indicaciones que este le plantee para controlar la enfermedad. A día de hoy existen alternativas terapéuticas que están ayudando a muchos pacientes con psoriasis a hacer una vida normal, recuperando la libertad que tenían antes de padecer la enfermedad.

En general, los tratamientos para la psoriasis se encuadran en tres áreas principales:

Terapias no sistémicas:

● Terapias tópicas: tratamientos que se emplean externamente y se aplican de forma localizada sobre las lesiones
● Fototerapia: terapias de luz ultravioleta

Terapias sistémicas: medicamentos administrados en comprimidos o inyecciones.

Terapias biológicas: medicamentos elaborados a partir de células humanas o animales que actúan en el sistema inmunitario. Estos medicamentos se administran como inyecciones subcutáneas o infusiones intravenosas.

 

¿Cuál es el tratamiento correcto?

No resulta fácil determinar qué tratamiento o tratamientos van a funcionar en cada caso. Depende de muchos factores1:

● El tipo de psoriasis y su gravedad
● Cómo se ajuste el tratamiento al estilo de vida o agenda del paciente
● El equilibrio entre los riesgos y los beneficios del tratamiento
● La edad y el estado de salud general
● Las alergias y el resto de medicamentos que se tomen
● Las preferencias del paciente
● Si la paciente está embarazada o desea quedarse embarazada

Es posible que, con el paso del tiempo, el paciente tenga que cambiar el tratamiento. Si la gravedad de la psoriasis, su estado de salud general o sus preferencias cambian, el médico tendrá que volver a examinar las opciones disponibles para este paciente.1

Aún hay muchas necesidades no cubiertas en relación a la psoriasis y la artritis psoriásica, tanto en la evaluación de la severidad, como en su diagnóstico y tratamiento. Muchas veces la percepción de eficacia de un tratamiento no es igual para el paciente y para el médico, tal y como refleja la encuesta MAPP (Multinational Assessment of Psoriasis and Psoriatic Artritis) realizada recientemente en Estados Unidos.1,2

Bibliografía:

1. Conejo Mir, et al. Manual de Dermatología. Grupo Aula Médica, 2010. ISNB: 9788478855124. 

2. Deudén E et al. J Eur Acad Dermatol Venereol 2016; 30 Suppl 2: 1- 18. 

3. Lebwohl, et al. Am J Clin Dermatol  2016; 17 (1): 87-97. 

EM-30193 mayo 2020