Tipos de tratamiento

Aunque la psoriasis no tiene cura, existen diversas opciones de tratamiento que, en la mayoría de los casos, pueden mantener los síntomas bajo control.

Es importante recordar que no hay ningún tratamiento que funcione para todo el mundo y que la forma en que un paciente responde a un tratamiento concreto puede cambiar con el tiempo. A menudo se necesitan varias “pruebas” para encontrar el tratamiento más adecuado.

Si un paciente tiene la sensación de que su medicación no mantiene su psoriasis bajo control o ya no le funciona tan bien como solía, debe pedir consejo a su médico o dermatólogo. Es fundamental que el paciente siga las indicaciones que este le plantee para controlar la enfermedad. A día de hoy existen alternativas terapéuticas que están ayudando a muchos pacientes con psoriasis a hacer una vida normal, recuperando la libertad que tenían antes de padecer la enfermedad.

En general, los tratamientos para la psoriasis se encuadran en tres áreas principales:

Terapias no sistémicas:

  • Terapias tópicas: tratamientos que se emplean externamente y se aplican de forma localizada sobre las lesiones
  • Fototerapia: terapias de luz ultravioleta

Terapias sistémicas: medicamentos administrados en comprimidos o inyecciones que ayudan a controlar la inflamación.

Terapias biológicas: medicamentos elaborados a partir de células humanas o animales que actúan en el sistema inmunitario. Estos medicamentos se administran como inyecciones subcutáneas o infusiones intravenosas.

 

¿Cuál es el tratamiento correcto?

No resulta fácil determinar qué tratamiento o tratamientos van a funcionar en cada caso. Depende de muchos factores:

  • El tipo de psoriasis y su gravedad
  • Cómo se ajuste el tratamiento al estilo de vida o agenda del paciente
  • El equilibrio entre los riesgos y los beneficios del tratamiento
  • La edad y el estado de salud general
  • Las alergias y el resto de medicamentos que se tomen
  • Las preferencias del paciente
  • Si la paciente está embarazada o desea quedarse embarazada

Es posible que, con el paso del tiempo, el paciente tenga que cambiar el tratamiento. Si la gravedad de la psoriasis, su estado de salud general o sus preferencias cambian, el médico tendrá que volver a examinar las opciones disponibles para este paciente.

Aún hay muchas necesidades no cubiertas en relación a la psoriasis y la artritis psoriásica, tanto en la evaluación de la severidad, como en su diagnóstico y tratamiento. Muchas veces la percepción de eficacia de un tratamiento no es igual para el paciente y para el médico, tal y como refleja la encuesta MAPP realizada recientemente en Estados Unidos. 14

14. Lebwohl, et al. Am J Clin Dermatol. DOI 10.1007/s40257-015-0169-x

 

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