Aunque no se conocen las causas exactas, se sabe que la psoriasis es una enfermedad inflamatoria autoinmune, que tiene su origen en un trastorno del sistema inmunológico. En situaciones normales, este nos protege de infecciones y enfermedades, pero en una enfermedad autoinmune ataca a células y tejidos sanos de nuestro propio cuerpo.

En el caso de la psoriasis, el descontrol del sistema inmunológico provoca que las células de la última capa de la piel, los queratinocitos, crezcan mucho más rápido de lo normal: cada 3-4 días en lugar de cada 28 días, como ocurre con las células de una persona sin psoriasis, dando lugar a las placas psoriásicas.1

La psoriasis se produce debido a una combinación de factores genéticos y ambientales. Esto significa que se desarrolla en una persona propensa a tener la enfermedad por los genes que ha heredado de sus padres, pero se necesita un factor desencadenante que ponga en marcha todo el proceso.