Ejercicio físico

Aunque el reposo es importante en periodos de mayor actividad de la enfermedad, hacer ejercicio de forma moderada cuando la actividad de la enfermedad es baja es fundamental para mantener la condición física y la calidad de vida.

El médico o un rehabilitador pueden ayudar a establecer un programa de ejercicios adecuado a la enfermedad.


5 Consejos prácticos para hacer ejercicio

  1. Hacer ejercicio de forma regular disminuye el dolor, mejora la fuerza y la flexibilidad, mejora la salud general y ayuda a manejar el estrés y la fatiga.
  2. Antes de empezar, el paciente debe pensar en sus objetivos personales. ¿Quiere mejorar su resistencia? Es adecuado empezar con un ejercicio suave que mejore el ritmo cardiaco, como caminar o montar en bicicleta. ¿Quiere mejorar su habilidad para hacer las tareas diarias? Le ayudarán los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.
  3. Empezar entrenando al menos tres días a la semana, aumentando hasta los cinco o siete días a la semana. Los estiramientos diarios ayudarán a mantener la movilidad de las articulaciones.
  4. Escuchar al cuerpo. No se debe sentir dolor más de dos horas después de hacer ejercicio. El dolor muscular es bueno, pero un aumento de dolor en las articulaciones no lo es. Empezar de forma suave e ir aumentando la intensidad paulatinamente ayudará a prevenir las lesiones.
  5. Calentar antes de hacer ejercicio y estirar al terminar para prevenir las agujetas.